No lo han conseguido, y con eso, hoy por hoy me basta, aunque no me conformo; lo siento, pero yo no. Yo no me conformo. El gobierno, los intocables valencianos, dijeron el día después de censurar, de acabar con la televisión autonómica: "estos en dos días no se acuerdan", pero se han equivocado, ha pasado un año y los valencianos nos seguimos acordando.
Canal Nou no ha muerto, simplemente está en coma inducido. No solo porque se haya ido a negro, sino porque nos sigue costando doscientos millones al año.
365 días, 12 meses, 8.760 horas y 500.600 minutos son los que nos hemos perdido de RTVV, con el sueño o tal vez con la falsa esperanza de que vuelva. Un sentimiento extraño, entre la desolación y la tristeza de pensar que los días pasan y nadie propone una alternativa. Aquel proyecto que convirtieron en inviable, esas horas de sufrimiento de aquellos que se quedaban sin trabajo, que veían que todo por lo que habían luchado en esos 25 años saltaba por los aires, hoy por hoy sigue estancado. Poco ha cambiado tras ese 29 de noviembre a las 12:19 de 2013, más bien nada. Todo sigue igual. Todo.
Supongo que en la distancia, con frialdad, se analizará de otra manera, que los que en ese momento observaron como detonaron sus ilusiones, desconectaban su Radio Televisión Valenciana. La que habían maltratado. La que habían manipulado. La que habían matado.
Un minuto de silencio, ese ha sido el homenaje. Homenaje para señalar a los claros culpables de la extinción de la lengua valencia en la televisión, en la radio, a esos políticos que la usaron a su antojo, que hicieron y deshicieron a su manera. Que censuraron las noticias que no les interesaban, que escondieron la cara que no querían enseñar, el lado oscuro de la moneda. ¿Y ahora qué? De qué ha servido, de nada. La lucha sigue para demostrar como las cosas mal hechas salen caras: implicaciones en casos de corrupción, enchufismo o censura.
Una conmemoración con la cara más amarga, esas cientos de personas, periodistas, profesionales de los medios de comunicación que han perdido su trabajo, pero que no han perdido su fuerza por volver a llevar la noticia valenciana hasta las casas de todos los que aun no hemos desintonizado nuestro Canal Nou. Por eso y por mucho más solo queda esperar, perque RTVV tornarà (porque RTVV volverá).
Las noticias desde la perspectiva de un joven del siglo XXI
sábado, 29 de noviembre de 2014
martes, 14 de octubre de 2014
LAS CINCO CAMPANADAS DE TRISTEZA POR VIVIR EN EL EXILIO
Tantos años he rehuido de convertir esto en un bochornoso diario de esos que empiezan con frases ordinarias y tratan temas cliches, vamos todos estamos acostumbrados a eso, nadie quiere leerlos, pero ante todo pronostico a algunos kilómetros de distancia de mi casa sí que siento esa necesidad. La necesidad de transmitir ese sentimiento que tengo.
Antes de nada, explicar, que no soy un exiliado; gracias a Dios, o a quien sea, vivo lejos, pero cerca, peor no vivo allí, no vivo en mi casa. En mi ciudad.
Estoy alejado de la civilización, mi pequeña ventana de la casa: "rústica y acogedora", tiene las magníficas vistas de una tosca y envejecida fachada, entre los escasos seis barrotes y el medio cristal que permanece abierto desde que me instalé. Tal vez no sea el sueño americano, pero si que es cierto que es el espacio idóneo para una retirada espiritual, lástima que yo buscase la primera, comerme el mundo. Cada treinta minutos suenan cinco veces las campanas de la iglesia, una de las tantas que hay en este pueblo, pero por desgracia, la casa del señor (de Dios padre todo poderoso), linda con la de el pobre escritor de diarios que aburrido escucha sin cesar, cada media hora, el volteo de campanas que anuncia la enpunta o la media.
Buscar el sueño es genial, por la noche, realmente, se respira paz. El ambiente está calmado; cuando estás apunto de cerrar los ojos cuatro "TOLONG" rompen la magia del momento, de mi momento. Las angostas calles continúan en silencio pero mis paredes retumban disimuladamente con el estruendo de las malditas campanas.
Por la noche la iglesia me perturba, creo que es como mi conciencia, como una señal que no hace más que recordar mis pecados capitales de forma velada. Por el día, sobre las siete de la mañana, después de la quinta campanada son las mujeres del pueblo quienes con sus estrepitosas voces hacen que saque lo peor de mi y recuerde que a unos cuantos kilómetros existe un lugar que me espera de vuelta dos veces por semana. Un sitio alejado de esta vida demoniaca. Sin mujeres que griten si apenas el sol en el cielo, y alarmas cada media hora.
Ahora es cuando me doy cuenta que esto es jodido, que las camas no se hacen solas, que lo que no recoges no desaparece, ni se descompone sin antes pasar unos cuantos millones de años. El espiritu ragatanga no existe, tampoco Manuela, la limpiadora imaginaria, benditas y adoradas Madres... que hacían que todo pareciera arte de magia, que la comida se hacia sola, y que los platos se lavaban solos.
Lejos del nido todo se complica, todo se hace más cuesta arriba.
Cuando dicen que no hay mejor lugar que el hogar no se equivocan, el problema, es que este es mi nuevo hogar, y por desgracia, he encontrado un lugar mejor, este blog. Este Diario.
Antes de nada, explicar, que no soy un exiliado; gracias a Dios, o a quien sea, vivo lejos, pero cerca, peor no vivo allí, no vivo en mi casa. En mi ciudad.
Estoy alejado de la civilización, mi pequeña ventana de la casa: "rústica y acogedora", tiene las magníficas vistas de una tosca y envejecida fachada, entre los escasos seis barrotes y el medio cristal que permanece abierto desde que me instalé. Tal vez no sea el sueño americano, pero si que es cierto que es el espacio idóneo para una retirada espiritual, lástima que yo buscase la primera, comerme el mundo. Cada treinta minutos suenan cinco veces las campanas de la iglesia, una de las tantas que hay en este pueblo, pero por desgracia, la casa del señor (de Dios padre todo poderoso), linda con la de el pobre escritor de diarios que aburrido escucha sin cesar, cada media hora, el volteo de campanas que anuncia la enpunta o la media.
Buscar el sueño es genial, por la noche, realmente, se respira paz. El ambiente está calmado; cuando estás apunto de cerrar los ojos cuatro "TOLONG" rompen la magia del momento, de mi momento. Las angostas calles continúan en silencio pero mis paredes retumban disimuladamente con el estruendo de las malditas campanas.
Por la noche la iglesia me perturba, creo que es como mi conciencia, como una señal que no hace más que recordar mis pecados capitales de forma velada. Por el día, sobre las siete de la mañana, después de la quinta campanada son las mujeres del pueblo quienes con sus estrepitosas voces hacen que saque lo peor de mi y recuerde que a unos cuantos kilómetros existe un lugar que me espera de vuelta dos veces por semana. Un sitio alejado de esta vida demoniaca. Sin mujeres que griten si apenas el sol en el cielo, y alarmas cada media hora.
Ahora es cuando me doy cuenta que esto es jodido, que las camas no se hacen solas, que lo que no recoges no desaparece, ni se descompone sin antes pasar unos cuantos millones de años. El espiritu ragatanga no existe, tampoco Manuela, la limpiadora imaginaria, benditas y adoradas Madres... que hacían que todo pareciera arte de magia, que la comida se hacia sola, y que los platos se lavaban solos.
Lejos del nido todo se complica, todo se hace más cuesta arriba.
Cuando dicen que no hay mejor lugar que el hogar no se equivocan, el problema, es que este es mi nuevo hogar, y por desgracia, he encontrado un lugar mejor, este blog. Este Diario.
miércoles, 8 de octubre de 2014
ÉBOLA
Hace unos meses leí el último libro de Dan Brown, fue entonces cuando hice una reflexión, y recordé lo inocentes que somos. Lo ingenuos que somos. Es cierto, parece ser que nos hemos acostumbrado a vivir, y a pensar, que estamos por encima del bien y del mal, sin darnos cuenta que estamos a merced de la incompetencia y del devenir de los imprevisibles acontecimientos; y sin lugar a dudas, la tranquilidad, hoy por hoy, ha pasado a segundo plano, por no decir a tercero o cuarto.
La enfermedad, la epidemia, que veíamos cebarse a cientos de personas a través de la televisión, a miles de kilometro ha pasado a ser una historia contada en primera persona. Ahora ya, todo se ve desde otro prisma, ahora todo es menos divertido, más serio.
El famoso ébola empieza sus andaduras por tierras extrañas, o mejor dicho, resurge de las cenizas que desde hace siglos atrás parecían extinguidas. La enfermedad que aparentemente estaba erradicada, la pandemia que aparentemente nunca llegaría a nuestro país, ha llegado.
El Gobierno no habla, como es habitual, solamente apunta a que es un error humano. Un error humano que puede salirnos muy caro; y no se de que nos extrañamos, todos los errores, acaban siendo humanos, pese a que sean trascendentales, pese a que a mucha gente le vaya la vida en ello.
El accidente de metro de Valencia, un error humano; el accidente de Spainair, un error humano; El de Alvia, otro que tal; y todos los accidentes, son errores humanos. Nadie tiene la culpa ¿verdad? Aquí todo el mundo es impune, todo el mundo que tiene un mínimo de poder. Esto es así, y ni yo ni nadie podemos cambiarlo.
Mientras que cada uno haceos vida normal, aparentemente, el ébola se va expandiendo, no piensen que no, no crean que están a salvo, no volvamos a caer en el error del que tanto pecamos no estamos por encima del bien y del mal. No lo estamos; lo han dicho desde la OMS (Organización Mundial de la Salud), el error, la expansión, es irremediable. Creo que esto es sinónimo de sálvese quien pueda, por no decir una ordinariez más grande. Al fin y al cabo, el desenlace el mismo.
Ébola, la palabra del momento. Esto se ha convertido en los juegos del hambre. "Felices juego del hambre, y que la suerte esté siempre de vuestra parte".
El Gobierno no habla, como es habitual, solamente apunta a que es un error humano. Un error humano que puede salirnos muy caro; y no se de que nos extrañamos, todos los errores, acaban siendo humanos, pese a que sean trascendentales, pese a que a mucha gente le vaya la vida en ello.
El accidente de metro de Valencia, un error humano; el accidente de Spainair, un error humano; El de Alvia, otro que tal; y todos los accidentes, son errores humanos. Nadie tiene la culpa ¿verdad? Aquí todo el mundo es impune, todo el mundo que tiene un mínimo de poder. Esto es así, y ni yo ni nadie podemos cambiarlo.
Mientras que cada uno haceos vida normal, aparentemente, el ébola se va expandiendo, no piensen que no, no crean que están a salvo, no volvamos a caer en el error del que tanto pecamos no estamos por encima del bien y del mal. No lo estamos; lo han dicho desde la OMS (Organización Mundial de la Salud), el error, la expansión, es irremediable. Creo que esto es sinónimo de sálvese quien pueda, por no decir una ordinariez más grande. Al fin y al cabo, el desenlace el mismo.
Ébola, la palabra del momento. Esto se ha convertido en los juegos del hambre. "Felices juego del hambre, y que la suerte esté siempre de vuestra parte".
miércoles, 1 de octubre de 2014
ARRANCA LAS PILAS
Yo también le he quitado las pilas, porque odio la sociedad que hemos creado. Sinceramente, la odio. Somos todos unos hipócritas, una panda de superficiales, esto es así, sin más. Desde hace unos años estoy preocupado por mi peso, por verme demasiado delgado, por verme demasiado gordo, y es que al final nunca nos vemos como queremos, siempre tenemos de más o de menos. ¿Y por qué? ¿Por qué no somos felices cómo somos? No lo entiendo, francamente, los complejos no son más que barreras que nos hemos puesto.
Ayer por la tarde veía un programa de televisión, cuando escuche que a Tania Llasera, para mi gusto, una presentadora nefasta, pero como persona estupenda, había sufrido los gajes de dejar un vicio, el tabaco.
Yo no la vi gorda, en las fotos que difundieron no se le veía enferma, era algo distinto, una elección desafortunada de vestuario. Eso sí que era criticable. Era horroroso, espantoso. Parecía una jardinera americana de los años setenta, y gracias a Dios, o a quien sea, jamás he visto una en persona. Tampoco vi de cerca a Llasera, pero me sobró con ver las fotos. ¿Estamos ante la debacle de los cuerpos rechonchos? No por favor. A mi no me gusta la delgadez, adoro las curvas, las curvas son la verdadera belleza, es el secreto de cualquier mujer. Desde que el hombre es hombre ha moldeado a la fémina diez, voluminosa. La Venus de Willendorf.
Hasta Botero ha dado en la clave.Y es que a esta sociedad se le olvida algo, estamos pasando algo por alto. No podemos obviar una certeza absoluta: Señores, señoras, sin curvas no hay paraíso. Esto no es un alegato a los cuatro vientos de la obesidad, no es una oda al tocino y a las grasas. Esto, no es, más que una reflexión de la innecesaria importancia que le damos a los asuntos, que ni por asomo, son tracendentales.
Qué más da el peso de Tania, es que acaso para ser comunicadora hay que presumir de una extrema delgadez, si su respuesta ha sido sí, se equivoca. No soy dogmático, pero la mejor comunicadora y presentadora de todos los tiempos luce unos arrolladores michelines, y saben por qué, porqué en Estado Unidos no se asocia una cara bonita a un latenight. Aquí sí, parece que nuestras estrellas de televisión tienen que estar doctoradas en moda y bisturí. Tal vez debamos poner una Oprah Winfrey en nuestras vidas, en nuestros televisores. Ser delgado no es ser mejor, ser gordo no es ser peor, somos uno más, en un mundo insignificantemente hipócrita. Tania Llasera le ha quitado las pilas a la báscula, y yo también le he quitado las pilas, porque por ahora, no mide mi felicidad.
lunes, 29 de septiembre de 2014
NO ME RECUERDES
Hay gente que mientras está en el aseo aprovecha para leer ilustres libros, esos tomos gruesos llenos de recurso literarios que hacen que el tiempo pase más rápido, que la estancia en esa habitación tan soporífera sea más amena, aunque sea un poco. Luego están los que, en su defecto, o su afán de cubrirse de gloria se acuerdan de ti, en ese momento tan intimo. Sí, les estoy hablando de cuando estamos sentados en la taza del water. Y sí, he conocido a personas así.
Hablando el otro día con una amiga me dijo que ella también lo hacía, no asiduamente, pero que en más de una ocasión se había aburrido tanto que había recurrido al adorado iphone, entonces pensé: "por favor, que no sea yo el afortunado", pero no iba mal encaminado. Era yo. Mira que me tocan pocas cosas, pero las que me suelen tocar mandan narices. "Recuerdas la foto...", malo, me dije a mi mismo. Toda frase que empiece con recuerdas no puede llegar a buen puerto, es verdad, no puede. Si me hubiese dicho "el otro día" aun, pero recuerdas, eso solo podía indicar una cosa.
Y así fue, aquella foto que recibí de su rostro, aquella imagen que todavía recuerdo, estaba realizada mientras defecaba, nada parecía indicarlo, pero ya ven, era así.
Reflexionando conmigo mismo llego a la conclusión que más me inquieta, me perturba e incluso a ciertas horas de la noche me atormenta, ¿me debo alegrar? Claro, no es solo ella, había otro conocido que siempre recurría a mi cuando estaba en el trono de mármol. Me enviaba un breve mensaje de texto "Hola :)", y ese era el momento que yo ya sabía que estaba en el aseo, bueno, en realidad, tarde en enterarme. Pasaron los meses y finalmente me lo dijo: "Claro, como si tu nunca hubieses hablado mientras cagas", mi cara fue de sorpresa de desilusión, obviamente no. Yo le pregunté si él que lo decía con tanta naturalidad lo había hecho, y su respuesta no dejo nada que desear a lo que yo ya imaginaba; por supuesto que sí, en repetidas ocasiones, infinitas veces.
Yo era ingenuo, yo contestaba sin saber que estaba pasando al otro lado, y claro, detrás de la pantalla de aquella persona que parecía concentrada en hablarme había un turbio ambiente.
Me pregunto: ¿Será bueno que se acuerden de mi aunque sea en el aseo?, no lo sé, algunos dicen que es otro placer de la vida, pero por el momento prefiero desvincularme de sus cabezas, aunque sea durante ese periodo de tiempo. Espero que alguien me lleve hasta su memoria cuando coja un grueso tomo, aunque sea de Vargas Llosa, y diga "voy hablarle".
Hablando el otro día con una amiga me dijo que ella también lo hacía, no asiduamente, pero que en más de una ocasión se había aburrido tanto que había recurrido al adorado iphone, entonces pensé: "por favor, que no sea yo el afortunado", pero no iba mal encaminado. Era yo. Mira que me tocan pocas cosas, pero las que me suelen tocar mandan narices. "Recuerdas la foto...", malo, me dije a mi mismo. Toda frase que empiece con recuerdas no puede llegar a buen puerto, es verdad, no puede. Si me hubiese dicho "el otro día" aun, pero recuerdas, eso solo podía indicar una cosa.
Y así fue, aquella foto que recibí de su rostro, aquella imagen que todavía recuerdo, estaba realizada mientras defecaba, nada parecía indicarlo, pero ya ven, era así.
Reflexionando conmigo mismo llego a la conclusión que más me inquieta, me perturba e incluso a ciertas horas de la noche me atormenta, ¿me debo alegrar? Claro, no es solo ella, había otro conocido que siempre recurría a mi cuando estaba en el trono de mármol. Me enviaba un breve mensaje de texto "Hola :)", y ese era el momento que yo ya sabía que estaba en el aseo, bueno, en realidad, tarde en enterarme. Pasaron los meses y finalmente me lo dijo: "Claro, como si tu nunca hubieses hablado mientras cagas", mi cara fue de sorpresa de desilusión, obviamente no. Yo le pregunté si él que lo decía con tanta naturalidad lo había hecho, y su respuesta no dejo nada que desear a lo que yo ya imaginaba; por supuesto que sí, en repetidas ocasiones, infinitas veces.
Yo era ingenuo, yo contestaba sin saber que estaba pasando al otro lado, y claro, detrás de la pantalla de aquella persona que parecía concentrada en hablarme había un turbio ambiente.
Me pregunto: ¿Será bueno que se acuerden de mi aunque sea en el aseo?, no lo sé, algunos dicen que es otro placer de la vida, pero por el momento prefiero desvincularme de sus cabezas, aunque sea durante ese periodo de tiempo. Espero que alguien me lleve hasta su memoria cuando coja un grueso tomo, aunque sea de Vargas Llosa, y diga "voy hablarle".
miércoles, 24 de septiembre de 2014
MORBO
¡Estoy harto de escribir formalismos! Es verdad me aburre. La política me abruma, la situación política aun más. Y cuando piensas que todo es tosco y tedioso llega uno de esos ardidos programas de entrevistas audaces que te hace reflexionar sobre algo que no sea serio, sobre algo informal. ¡Viva los informal! Lo más sorprendente es que, cuando ya pensaba que lo sabía todo sobre sexo, vuelvo a sorprenderme. No de sexo al uso, no del acto de la copula, que realmente me da bastante igual, no es que no me importe, es que me da igual; lo sorprendente vino cuando el invitado contestó una pregunta que él mismo había formulado meses antes, en otro programa: "¿Alguna vez has intercambiado ropa interior con algún ligue?" Realmente lo asombroso hubiera sido escuchar un tajante "No", pero no fue así, ante todo pronostico, para mi, escuche como decía que sí. Que si que lo había hecho. Que le había parecido morboso. "¿Morboso?" me pregunté en aquel momento, y hoy me confieso, sigo dandole vueltas, aun estoy esperando encontrar algo de morbo a esa situación.
Tal vez es que esa palabra tiene un amplio significado, abarca demasiado, más de lo que creemos. El morbo es el gran desconocido. Empezando porque la Real Academia de la lengua española considera que la palabra es la atracción hacía los acontecimientos desagradables, interés malsano y alteración de la salud. Desde luego tres acepciones que dejan mucho que desear al morbo sexual que tanto empleamos en el siglo XXI.
Entonces me pongo a darle vueltas al asunto, y pienso qué podría resultar morboso, y me doy cuenta que pocas cosas que la sociedad tenga por costumbre llamarlas morbosas me lo parecen a mi. Tal vez leer un libro de amor sentado enfrente del mar sea lo más morboso que me llegue a la cabeza, lo siento, soy así, eso me encanta. No me gustan los libros que abusan del romanticismo, pero si es enfrente del mar, entonces solo hay una palabra: Bienvenido.
Lo realmente alarmante viene mucho después cuando decido consultar a la gente ¿qué es ser morboso? Porque sin lugar a dudas carecer de morbo sexual no debe ser sano, pero menos debe ser pensar que morbo es tener sexo en un sitio público y el miedo a ser pillado infraganti. Eso es una indecencia. Las fantasías sexuales llevadas al extremo, y no me digan que no, porque no, porque por ahí no paso. Está bien, tal vez la mejor opción para buscar una revolución de hormonas sea intercambiar la ropa interior, ¿para olerla? Supongo, no encuentro otra explicación. Solo pienso, en una reflexión íntima conmigo mismo, que espero que por lo menos ambos quedarán satisfechos, porque tener que cargar con un boxer o unas bragas, si es que acaso no usa slip o tanga, y encima tener el recuerdo de una aventura al olvido debe ser cuanto menos, decepcionante.
Saben lo mejor de todo es que yo no me subo al carro, me quedo con el sonido de las olas, adentrándome en el mundo de Jane Austen, buscando mi orgullo y prejuicio y encontrando lo que para mi sí es morbo.
sábado, 20 de septiembre de 2014
GH15 AVENTURA AL PRECIPICIO
GH ha vuelto. Sí, por fin, ya lo anunciaban hace unos meses cuando explicaban que había mucha hambre de telerealidad, no lo digo yo, lo decían ellos, lo decíais vosotros y los ordinarios pendientes de Mercedes, sí, aquellos que en el anuncio para el casting, parecían tener vida propia. Claro que si tuvieran hubieran gritado lo mismo que yo al ver la primera gala: "auxilio".
Por si no fuera poco, Mercedes Milà escribió en su blog que esos pendientes de tamaños infinitos y que parecen tejidos por la gata flora son la representación de aquellos que ven Gran Hermano, esos que vemos el programa, y entonces sentí vergüenza. No mucho más que el jueves a la 01:45, cuando fui consciente que lo que parecía el elenco de un burdo teatro de la España profunda eran los concursantes de la quinceava edición del reality más longevo de nuestra televisión.
Entre el variopinto desastre se incluyen cabras y animales varios. Desde una mujer que al nacer le sustituyeron el cerebro por nitrógeno líquido, un trío familiar que parece estar abocado al final trágico de una novela de Shakespeare o una musulmana que sube fotos de una matanza con un texto que reza: "a más de uno le haría yo así". Tras asimilar tantas rarezas de golpe solo se me vino a la cabeza algo, los concursantes son claros clichés, pero ya no solo eso, si no que la mayoría guardan parecidos razonables con anteriores Exgrandes Hermanos. Lo que viene siendo un refrito de lo bueno lo mejor, y para colmo, volvemos a las ediciones esas en las que tratan de buscar perfiles opuestos que generen más de un conflicto. Un torero, una animalista; una cabra, una mujer que las sacrifica; un hermano secreto, y así sucesivamente hasta contar hasta ocho, o nueve.
Por lo menos Mercedes no decepcionó, en una gala fría, sin la esencia. Al principio pudimos sufrir un lapsus temporal y recordar la primera edición, tanto en la casa como en la dinámica, pero pronto se vio colapsado el sentimiento de placer por la estridente voz de Paula, una concursante, que se hace llamar "la Hawaiana". Por si alguien aun no la conoce es la imagen viva de la rubia chochona.
Entre tanta extravagancia, se hizo la luz, prácticamente al final del primer programa, una persona aparentemente normal. Azahara, pero ahora bien, se quedó en eso, porque dentro del concurso, de la casa, pasa desapercibida, ensombrecida por tanto dramón social.
Conclusión: La Milà dio la talla, disfrazada de Ellen Degeneres, y pasará a la historia por ser la presentadora que susurraba a las gallinas. Entró en la casa para hacer el paripe y dar más morbo, ahora bien, pasadas a penas cinco horas salió a hurtadillas. Su estancia tuvo la anécdota de un erudito concursante, barra concursanta, que desveló a la presentadora que habían logrado pasar un reloj.
Empieza GH, este reality que era anunciado con unos pendientes de tamaño indescriptible. Y como dicen, lo que mal empieza, mal acaba. Esperemos que no sea el caso, y que los fieles, carpeteros, carpeteras varias sigan expectantes a lo que pasa en Guadalix de la sierra.
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